miércoles, 30 de septiembre de 2009

El profesor perfecto...

LA CLASE


El Imperfecto del Subjuntivo: “Si no fuera una película, podría ser real”


Título Original: Entre les murs

Año: 2008

Duración: 128 minutos

País: Francia

Director: Laurent Cantet

Guión: François Bégaudeau, Robin Campillo, Laurent Cantet (sobre el libro de François Bégaudeau)

Fotografía: Pierre Milon

Reparto: François Bégaudeau, Nassim Amrabt, Laura Baquela, Cherif Bounaïdja, Juliette Demaille

Productora: Haut et Curt


Enseñar: mostrar y adoctrinar

Laurent Cantet ganó La Palma de Oro en el Festival de Cannes del año 2008 por la película La Clase (en francés, Entre les murs, “Entre las paredes”), la cual retrata la situación francesa, y en parte europea, de la sociedad y de la educación en la actualidad. El director, hijo de docentes, afirma haber escuchado desde pequeño discusiones en casa sobre la educación y, por lo tanto, sentirse sensibilizado con el tema. Para Cantet, la clase, el colegio y el instituto, es el lugar donde todo adolescente comienza a plantearse las cosas y a formar parte de una sociedad.

Esta película puede incluirse dentro de un subgénero, aquel que intenta mostrar el mundo del adolescente, su contexto y su hábitat. Si además a ello le unimos los alumnos conflictivos llegamos a una serie de títulos que han pasado a la historia del cine como son Mentes peligrosas (1995, John N. Smith), Rebelión en las aulas (1967, James Clavell) o la francesa, para muchos el precedente de la película a analizar, Ser y tener (2002, Nicolas Philibert). Lo esencial en este tipo de historias son las relaciones establecidas entre los alumnos y el profesor, normalmente implicado de manera personal en la evolución de sus pupilos.

Cantet escribe esta historia en compañía de Robin Campillo, con quien ya participó en parte de su filmografía, en películas como El empleo del tiempo y Hacia el sur. La Clase esta basada en el libro que le da nombre a la película, en su versión original, Entre les murs, escrita por François Bégaudeau, quien actúa también de profesor en el film. El libro, que no lleva moraleja, ni crea protagonistas, más que nada muestra personajes, que podrían amoldarse a diferentes estereotipos de alumnos en una clase, fue fácilmente modelado por el director. Cantet conoció a Bégaudeau mientras rodaba Hacia el sur, quien se dedicaba a presentar la novela que dio lugar a la película de la que hablamos. Cantet quedó impresionado como las palabras del profesor eran sinceras y sin intención de crítica hacia sus alumnos.

Los protagonistas de la película, tanto alumnos como profesores, y el mismo centro educativo, son reales, no son actores profesionales, pertenecen al centro Dolto del distrito XX de la ciudad de París. Trabajaron con ellos durante un año entero para poder enseñarles qué es lo que querían mostrar al público; ni siquiera les enseñaron el guión, aunque mostraban y se expresaban prácticamente como en el libro de Bégaudeau, por lo que la improvisación es una de las características esenciales de la película. La cuestión era mostrar el intercambio de ideas que se practica en una clase de estas características, bajo el modelo de enseñanza del escritor y actor de la película. La mayoría de los personajes terminaron de perfilarse con la ayuda de los actores amateur elegidos; por ejemplo, Wey, el alumno chino, fue desarrollándose a medida que trabajaban con él

La Clase no es un documental ni trata de parecerlo, pero sus características técnicas como temáticas nos hacen caer en el error de pensar que lo que estamos viendo es completamente real.


Entre las paredes

François da clase de Francés en un instituto de un barrio conflictivo de París, repleto de alumnos conflictivos, con mezcla de razas y culturas, reflejo de la Francia actual. El profesor no comparte algunas características de los métodos de docencia de sus compañeros: aunque comienzan el curso llenos de esperanzas, con el paso de los meses y al ver el comportamiento de algunos de sus alumnos, caen en la desesperación. François cree en ellos e imparte sus clases atendiendo siempre al diálogo y a la sinceridad entre alumno y profesor.

Los alumnos sólo están interesados en mostrar su desgana, su provocación e inconformidad con el sistema, además de la típica rebeldía esencial en estas edades. Las reuniones de profesores, donde podemos verlos desesperados, parecen no llegar a ningún tipo de solución (prefieren hablar sobre la subida de precios del café de la máquina de la Sala de Profesores). Las subidas de tonos en las clases hacen también tambalear a nuestro protagonista y a los alumnos que sacan buenas notas, no solamente a los conflictivos. Hasta que no acaba el curso, una tímida alumna no le confiesa a su profesor su incomprensión ante lo estudiado durante el curso, ante todo lo que ocurre dentro de los muros de la escuela.

La mezcla de razas y religiones, hacen más complicada la relación y la comunicación entre alumnos y profesores. La película pretende mostrar la educación y el diálogo como parte de una ayuda y aproximación a paliar este problema. No es sólo la inmigración lo que se trata como un problema, también la falta de identidad, de nacionalidad, el sentimiento de pertenecer a un país, a un grupo. Parece que el microcosmos de la clase es su verdadero país. Todo ello se une a un grupo de adolescentes que son realmente inteligentes y que tienen ambición y posibilidades, como aquel alumno que en vez de escribir su “auto-retrato”, lo crea en base a fotografías que hace de sus amigos, su familia y sus gustos; el mismo alumno que lleva tatuada la frase “Si no tienes nada que decir mejor que el silencio, calla”. Un alumno, Souleymane, que al final de la historia acabará siendo expulsado del colegio y posiblemente devuelto a su país de origen, Mali. No estamos ante una película que contenga héroes, antihéroes o villanos, simplemente nos muestra la realidad de un país, y en gran parte de un continente, que lucha por conseguir unas nuevas generaciones fuertes.

La cuestión no es mostrar quién es débil y quién es fuerte. La película intenta mostrar la parte positiva de este tipo de relaciones en clase entre profesor y alumno, mostrar como tanto uno como otros son iguales.


Dentro de la clase

La Clase mezcla el documental social, aunque realmente no se trate de un documental ni trate serlo, y la ficción hiperrealista, algo que caracteriza a gran parte del cine europeo de hoy en día: desaparecen las fronteras, los límites entre lo real y la representación de esa misma realidad. Podemos decir que estamos ante un “cinéma verité”, que reflexiona sobre nuestro presente y nos ayuda a pensar en el futuro. La película muestra realidad, verdad, y aunque realmente no pasa nada, sólo vemos el transcurso de un curso completo, los 9 meses de clases, en realidad pasan muchas cosas.

No estamos ante una clase de Mentes peligrosas, o una clase que muestre las clases sociales dentro de un instituto a lo película teen norteamericana; Cantet nos muestra alumnos reales, puros que estudian hoy en todas las aulas de los institutos de media Europa. Además de mostrarnos esta realidad, nos enseña a un profesor que pretende cambiar las cosas: podemos afirmar los problemas que hoy en día existen en las aulas así como lo imposible que es solucionarlos o podemos enfrentarnos a ellos. Sin que en toda la película se salga de esos muros, esas paredes que nos encierran en la escuela, el espectador ve más allá: ve las casas de los alumnos, su barrio, sus familias y amigos. Ve la ciudad entera. Ve una ciudad. Ve todo un continente. Ve conflictos generacionales, raciales, religiosos, políticos y por supuesto, educativos. No es que nos muestre soluciones: Cantet simplemente nos muestra la realidad, nos muestra lo que hay. El director nos muestra claramente lo que hay que mostrar, cómo y por qué.


Fuera de la clase

Ni música, ni difícil montaje o iluminación. La realidad se muestra en la película gracias a la utilización de la cámara en mano, sonido únicamente ambiente sin ningún tipo de aparición extradiegética. Estas características son las que también refuerzan la idea de la película como una especia de documental que nos muestra las aulas de una escuela real parisina.

La utilización de planos detalle en los conflictos y conversaciones entre los alumnos de la clase y el profesor de la misma nos hace conocer más y mejor a los alumnos, su forma de vida y sus gustos, además de su comportamiento de manera natural. Parecen haber sido grabados realmente, con cámara oculta, pues reaccionan, hablan y se comportan como si de una clase de Lengua real se tratase.

Cantet utilizó tres cámaras para rodar las escenas: una enfocaba al profesor durante el transcurso de toda la escena, otra al alumno que en la escena a rodar determinada, tuviera más peso o importancia. La última enfocaba cosas o acciones que mientras ocurrían en la clase: una silla moviéndose, zapatillas, libros, alumnos desconcentrados, hablando o tocándose el pelo. Detalles, como hemos dicho, reales y espontáneos.



"La clase (Entre les murs)" (2008) de Laurent Cantent. Puntuación 7/10.



Buenas noches y buena suerte!

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